domingo, 22 de julio de 2012
El alfiler, un cuento modernista
sábado, 14 de abril de 2012
El niño de Junto al Cielo
lunes, 19 de marzo de 2012
El sueño del pongo de José María Arguedas
Deseo compartir este relato El sueño del pongo en el que la relación opresor-oprimido recibirá justicia divina. No ofendas a otros si no quieres que te ofendan a ti.
El hombrecito no hablaba con nadie; trabajaba callado; comía en silencio. Todo cuanto le ordenaban, cumplía. "Sí, papacito; sí, mamacita", era cuanto solía decir. Quizá a causa de tener una cierta expresión de espanto, y por su ropa tan haraposa y acaso, también porque quería hablar, el patrón sintió un especial desprecio por el hombrecito. Al anochecer, cuando los siervos se reunían para rezar el Ave María, en el corredor de la casa-hacienda, a esa hora, el patrón martirizaba siempre al pongo delante de toda la servidumbre; lo sacudía como a un trozo de pellejo. Lo empujaba de la cabeza y lo obligaba a que se arrodillara y, así, cuando ya estaba hincado, le daba golpes suaves en la cara. · Creo que eres perro. ¡Ladra! - le decía. El hombrecito no podía ladrar. · Ponte en cuatro patas - le ordenaba entonces- El pongo obedecía, y daba unos pasos en cuatro pies. · Trota de costado, como perro - seguía ordenándole el hacendado.
El hombrecito sabía correr imitando a los perros pequeños de la puna. El patrón reía de muy buena gana; la risa le sacudía todo el cuerpo. · ¡Regresa! - le gritaba cuando el sirviente alcanzaba trotando el extremo del gran corredor. El pongo volvía, corriendo de costadito. Llegaba fatigado. Algunos de sus semejantes, siervos, rezaban mientras tanto el Ave María, despacio, como viento interior en el corazón. · ¡Alza las orejas ahora, vizcacha! ¡Vizcacha eres! - mandaba el señor al cansado hombrecito. - Siéntate en dos patas; empalma las manos. Como si en el vientre de su madre hubiera sufrido la influencia modelante de alguna vizcacha, el pongo imitaba exactamente la figura de uno de estos animalitos, cuando permanecen quietos, como orando sobre las rocas. Pero no podía alzar las orejas. Golpeándolo con la bota, sin patearlo fuerte, el patrón derribaba al hombrecito sobre el piso de ladrillo del corredor. · Recemos el Padrenuestro - decía luego el patrón a sus indios, que esperaban en fila. El pongo se levantaba a pocos, y no podía rezar porque no estaba en el lugar que le correspondía ni ese lugar correspondía a nadie. En el oscurecer, los siervos bajaban del corredor al patio y se dirigían al caserío de la hacienda. · ¡Vete pancita! - solía ordenar, después, el patrón al pongo. Y así, todos los días, el patrón hacía revolcarse a su nuevo pongo, delante de la servidumbre. Lo obligaba a reírse, a fingir llanto. Lo entregó a la mofa de sus iguales, los colonos.
Pero... una tarde, a la hora del Ave María, cuando el corredor estaba colmado de toda la gente de la hacienda, cuando el patrón empezó a mirar al pongo con sus densos ojos, ése, ese hobrecito, habló muy claramente. Su rostro seguía un poco espantado. · Gran señor, dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte - dijo. El patrón no oyó lo que oía. · ¿Qué? ¿Tú eres quien ha hablado u otro? - preguntó. · Tu licencia, padrecito, para hablarte. Es a ti a quien quiero hablarte - repitió el pongo. · Habla... si puedes - contestó el hacendado. · Padre mío, señor mío, corazón mío - empezó a hablar el hombrecito -. Soñé anoche que habíamos muerto los dos juntos; juntos habíamos muerto. · ¿Conmigo? ¿Tú? Cuenta todo, indio - le dijo el gran patrón. · Como éramos hombres muertos, señor mío, aparecimos desnudos. Los dos juntos; desnudos ante nuestro gran Padre San Francisco. · ¿Y después? ¡Habla! - ordenó el patrón, entre enojado e inquieto por la curiosidad. · Viéndonos muertos, desnudos, juntos, nuestro gran Padre San Francisco nos examinó con sus ojos que alcanzan y miden no sabemos hasta qué distancia. A ti y a mí nos examinaba, pensando, creo, el corazón de cada uno y lo que éramos y lo que somos.
Como hombre rico y grande, tú enfrentabas esos ojos, padre mío. ¿Y tú? · No puedo saber cómo estuve, gran señor. Yo no puedo saber lo que valgo. Bueno, sigue contando. · Entonces, después, nuestro Padre dijo con su boca: "De todos los ángeles, el más hermoso, que venga. A ese incomparable que lo acompañe otro ángel pequeño, que sea también el más hermoso. Que el ángel pequeño traiga una copa de oro, y la copa de oro llena de la miel de chancaca más transparente". ¿Y entonces? - preguntó el patrón. Los indios siervos oían, oían al pongo, con atención sin cuenta pero temerosos. · Dueño mío: apenas nuestro gran Padre San Francisco dio la orden, apareció un ángel, brillando, alto como el sol; vino hasta llegar delante de nuestro Padre, caminando despacio. Detrás del ángel mayor marchaba otro pequeño, bello, de luz suave como el resplandor de las flores. Traía en las manos una copa de oro. ¿Y entonces? - repitió el patrón. · "Angel mayor: cubre a este caballero con la miel que está en la copa de oro; que tus manos sean como plumas cuando pasen sobre el cuerpo del hombre", diciendo, ordenó nuestro gran Padre. Y así, el ángel excelso, levantando la miel con sus manos, enlució tu cuerpecito, todo, desde la cabeza hasta las uñas de los pies. Y te erguiste, solo; en el resplandor del cielo la luz de tu cuerpo sobresalía, como si estuviera hecho de oro, transparente. · Así tenía que ser - dijo el patrón, y luego preguntó: ¿Y a ti? · Cuando tú brillabas en el cielo, nuestro Gran Padre San Francisco volvió a ordenar: "Que de todos los ángeles del cielo venga el de menos valer, el más ordinario. Que ese ángel traiga en un tarro de gasolina excremento humano". ¿Y entonces? · Un ángel que ya no valía, viejo, de patas escamosas, al que no le alcanzaban las fuerzas para mantener las alas en su sitio, llegó ante nuestro gran Padre; llegó bien cansado, con las alas chorreadas, trayendo en las manos un tarro grande. "Oye viejo - ordenó nuestro gran Padre a ese pobre ángel -, embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído; todo el cuerpo, de cualquier manera; cúbrelo como puedas. ¡Rápido!". Entonces, con sus manos nudosas, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió, desigual, el cuerpo, así como se echa barro en la pared de una casa ordinaria, sin cuidado. Y aparecí avergonzado, en la luz del cielo, apestando... · Así mismo tenía que ser - afirmó el patrón. - ¡Continúa! ¿O todo concluye allí? · No, padrecito mío, señor mío. Cuando nuevamente, aunque ya de otro modo, nos vimos juntos, los dos, ante nuestro Gran padre San Francisco, él volvió a mirarnos, también nuevamente, ya a ti ya a mi, largo rato. Con sus ojos que colmaban el cielo, no sé hasta qué honduras nos alcanzó, juntando la noche con el día, el olvido con la memoria. Y luego dijo: "Todo cuanto los ángeles debían hacer con ustedes ya está hecho. Ahora ¡lámanse el uno al otro! Despacio, por mucho tiempo". El viejo ángel rejuveneció a esa misma hora; sus alas recuperaron su color negro, su gran fuerza. Nuestro Padre le encomendó vigilar que su voluntad se cumpliera.
jueves, 7 de octubre de 2010
Mario Vargas LLosa logra el Premio Nobel de Literatura 2010
martes, 22 de julio de 2008
Feria Internacional del Libro, FIL─LIMA 2008
LEAMOS MÁS, PARA CONOCER MÁS.
“Visite esta Feria Internacional del Libro 2008, solo o con la familia. Forme parte de la celebración de la lectura, de un verdadero acto de placer, cultura y compromiso. Usted, querido lector, se lo merece.”
Gladys Díaz Carrera Presidenta de
FECHA :
del 24 de julio al 3 de agosto
LUGAR:
Centro de Convenciones Jockey Plaza
HORARIOS:
Ingreso de expositores:
De lunes a jueves de 12:00 m.– 10:30 p.m.
Viernes, sábados, domingos y feriados de 10:00 a.m. – 10:30 p.m.
Ingreso del público:
De lunes a jueves de 1:00 – 10:00 p.m.
Viernes, sábados, domingos y feriados de 11:00 a.m. – 10:00 p.m.
COSTO DE ENTRADAS:
De lunes a a jueves S/.1.00 nuevo sol
Viernes, Sábados, Domingos y Feriados S/2.00 nuevos soles
http://www.filperu.com/index.php?pag=inicio
jueves, 29 de mayo de 2008
CASO BRYCE SIN EVIDENCIAS DETERMINANTES
Indecopi desestima denuncia de plagio
La Sala de Propiedad Intelectual del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) concluyó que el escritor Herbert Morote no presentó evidencias determinantes que demostraran que Bryce Echenique plagió su obra "Pero... ¿tiene el Perú salvación?".
Debido a la falta de pruebas contundentes, la Sala de Propiedad Intelectual de Indecopi declaró infundada la denuncia de plagio contra el reconocido escritor nacional Alfredo Bryce interpuesta por su colega Herbert Morote.
La sala informó que el denunciante le remitió los correos electrónicos que intercambió con Bryce en los que le solicita al autor de "Un mundo para Julius" su opinión sobre su creación. En ninguno de estos correos incluyó el texto original de la obra "Pero... ¿tiene el Perú salvación?", escrito por Morote.
Además, el denunciante ofreció la declaración jurada de cuatro amigos suyos, que deberían corroborar cuál era el texto original de su obra. Pero una de estas personas presentó un texto distinto al de las demás, lo que debilitó la prueba ofrecida.
La sala ha considerado que estas declaraciones juradas por sí solas no tienen valor suficiente, pues son diferentes y, por lo tanto, no representan un elemento determinante. Fuente El Comercio
martes, 12 de febrero de 2008
Premio a la Libertad para Vargas Llosa
sábado, 22 de diciembre de 2007
Ribeyro, un cuento para interpretar
jueves, 20 de diciembre de 2007
Gian Marco presentó su primer libro La madera del alma
jueves, 29 de noviembre de 2007
Leamos poesía
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Pablo Guevara, poemario inédito
Con ocasión de recordar el primer año de la partida de Pablo Guevara, así como los 50 años de la publicación de su primer poemario Retorno de la Creatura (1957), este viernes 16 de noviembre será presentado el poemario inédito del vate, titulado Hacia el final, en el Instituto Raúl Porras Barrenechea.La publicación póstuma de Pablo Guevara fue escrita como un personalísimo homenaje del poeta a su colega norteamericano Ezra Pound, y junto a "Totalidad e infinito" -título del otro libro- forma parte del evento organizado por iniciativa de su familia y la poeta Gladys Flores, quienes desean que la memoria de Guevara permanezca en el imaginario de las nuevas generaciones. "Totalidad e infinito" es un texto que recoge las múltiples facetas escriturales y artísticas de Pablo, entre ellas la de crítico, cronista y cineasta. Este libro, que además reúne testimonios de poetas de distintas generaciones, presenta también algunas aproximaciones críticas a su poesía. Por otro lado, "Hacia el final" es un poemario inédito que dejó terminado Pablo.
“Gracias a la generosidad y confianza de su esposa Hanne, pudimos editar, junto con José Farje, el poemario completo como un número homenaje de nuestra revista de poesía "Homúnculus", afirma la poeta y editora Gladis Flores, encargada de la presentación del libro homenaje, junto a Marco Martos y Jaime Urco.
martes, 13 de noviembre de 2007
Baudelaire,una poesía homenajeada
El ciclo de homenaje a literatos se inaugurará el jueves 15 de noviembre, a las 19:00 hrs., en el Auditorio Juan Mejía Baca de la BNP, Av. De la Poesía 160 San Borja, con la conferencia “Homenaje a Charles Baudelaire y su obra”. En esta ocasión se recordará al poeta francés, al conmemorarse 150 años de la publicación de su obra cumbre, la compilación poética “Las flores del mal”. Según investigadores del tema, ese libro constituye una rebelde proclamación de rabia contenida y su autor calificó a su obra como "una belleza siniestra y fría que se ha hecho con furor y con paciencia".



