lunes, 30 de marzo de 2015

Historia del castellano



     LOS ORÍGENES DEL CASTELLANO  

   Antes de nuestra era, coexistían, donde se ubican España y Portugal, hoy en día, numerosos pueblos primitivos repartidos en diversas partes del territorio que hablaban varias lenguas, tales como el tartesio, el ibérico, el vasco, el celtibérico y el lusitano. Hoy solo existe el vasco, que es hablado en la zona norte de España y el sur de Francia.


 SUSTRATOS
 ESTRATO
 SUPERESTRATOS













                               

LA APARICIÓN DEL LATÍN EN EUROPA. En el siglo III a. C., los romanos colonizaron la Península Ibérica y otros territorios de Europa Occidental. Así se inició lo que se convertiría en el siglo I en el poderoso Imperio romano de Occidente. La invasión romana, que duró hasta el siglo V de nuestra era, trajo consigo la imposición, en todos los territorios conquistados, de la lengua de los romanos: el latín.

Pero la asimilación de latín no fue igual en todos los territorios porque la diversidad de lenguas aborígenes trajo como consecuencia que el latín, que se hablaba en cada una de las regiones conquistadas, fuera perdiendo su pureza original al mezclarse poco a poco con los antiguos idiomas nativos.

Igual que el latín asimiló palabras de los idiomas nativos de la península ibérica, también adoptó palabras griegas (helenismos), pues los romanos habían conquistado Grecia antes de invadir los territorios occidentales. La civilización griega tenía una actividad cultural y artística inmensamente superior a la de los romanos. Debido a esto, los helenismos incorporados al latín estaban vinculados principalmente a la actividad intelectual, literaria y artística (idea, fantasía, filosofía, música, matemática, tragedia, comedia, escena, ritmo, etc.), la enseñanza (escuela, pedagogo), a las costumbres y vivienda (bodega, baño, cámara, etc.) y los utensilios y al instrumental (ánfora, ampolla, cuerda, etc.).

 FRAGMENTACIÓN DEL LATÍN EN EUROPA. En las colonias romanas se hablaba latín, pero no era el latín culto de los grandes escritores, sino un latín vulgar, el de los comerciantes y soldados. Este latín, que tenía sus propias características, se mezcló con las distintas lenguas nativas y, con el correr de los siglos, dio lugar a las lenguas románicas o romances, llamadas así porque su origen está vinculado a Roma. Las lenguas romances son el italiano, el francés, el castellano, el portugués, el catalán y el rumano.

En el siglo V d. C., algunos pueblos bárbaros invadieron Europa y otros, que ya habitaban en regiones europeas, se expandieron, provocando la caída del Imperio romano de Occidente. Así empezó una nueva época: la Edad Media.

Con la ocupación bárbara, se perdió la unidad política y cultural que había sostenido el Imperio de Occidente. Las antiguas provincias romanas se aislaron y el latín que se hablaba en cada una de ellas empezó a diferenciarse cada vez más, más aún cuando la lengua nativa de cada lugar ejercía su particular influencia.

 EL ROMANCE HISPÁNICO. Durante la invasión de los bárbaros, la Península Ibérica fue ocupada por los visigodos, uno de los pueblos bárbaros más civilizados, que fundaron su capital en la ciudad de Toledo, en el centro de España.

A diferencia de lo que ocurrió con la invasión romana, los visigodos no impusieron su lengua, sino que adoptaron poco a poco las costumbres y la cultura hispano romana. Sin embargo, el germánico, la lengua que hablaban los visigodos, ha dejado algunos restos en nuestro vocabulario, sobre todo en términos guerreros como espía, yelmo, feudo, espuela, heraldo...

Durante la época visigoda, el latín de la Península Ibérica empezó a diferenciarse del que se hablaba en otras zonas, como en Francia o en Italia. Así fue naciendo el romance hispánico. Pero en ese tiempo, era aún una lengua sumamente inestable, en pleno proceso de formación y todavía muy semejante al latín vulgar.

 LA DOMINACIÓN ÁRABE: NACE EL CASTELLANO. En el siglo VIII, un pueblo nuevo y distinto, esta vez venido del África, invadió la Península Ibérica: los árabes. Penetraron por el sur y, en un periodo muy breve, llegaron a conquistar casi toda la península, salvo las regiones norteñas a las que nunca pudieron dominar totalmente.

Con la dominación musulmana, la península quedó dividida en dos partes opuestas por distintas culturas, religiones y lenguas: la cristiana en el norte y la árabe en el sur.

A raíz de la nueva división política, el romance hispánico, que era bastante parecido en toda la península, se dividió. Entre los siglos VIII y IX los pobladores empezaron a hablar de distinta manera. Así. fueron surgiendo los dialectos en el norte: el castellano, el gallego-portugués, el navarro-aragonés y el catalán. Por su parte, los sureños, de mayor influencia musulmana, adoptaron en su lengua elementos del árabe y surgió un nuevo dialecto: el mozárabe.

Los dialectos del norte tuvieron destinos diferentes. Algunos se transformaron y otros desaparecieron al ser absorbidos por el dialecto más poderoso: el castellano.

Entre las transformaciones que sufrió el latín vulgar hasta convertirse en castellano tenemos, por ejemplo:
-    El grupo consonántico ct se convirtió en ch:  nocte à noche
-    Los grupos consonánticos cl, n, pl se transformaron en ll: clave à llave, flama à llama y pluvia

EL LEGADO ÁRABE EN NUESTRA LENGUA.

acequia           alcachofa                 alfalfa                   albañil
jarra                taza                          azufre                   alfombra
tarifa               arroba                      bazar                     tambor
alguacil           álgebra                     alquimia                alambique
zanahoria        almohada                 alférez                   alcalde. . .


 EL CASTELLANO: LOS PRIMEROS TIEMPOS. El castellano se destacó desde un principio por su gran vitalidad y originalidad respecto de las otras hablas peninsulares. Mientras que los demás dialectos evolucionaban de una manera similar, el castellano presentaba rasgos particulares y propios. En los siguientes ejemplos, el castellano se comporta de manera diferente que las demás hablas regionales.


LATÍN
GALLEGO
ASTUR-LEONÉS
ARAGONÉS
CATALÁN
CASTELLANO
farina
fariña
farina
farina
farina
Harina
filiu
fillo
fiyo
fillo
fill
Hijo

Durante largo tiempo, el castellano fue una lengua insegura e inestable. Se caracterizaba por su extrema inestabilidad fónica, gramatical, léxica y gráfica. Muchas veces se dudaba entre dos o más formas, hasta que una de ellas se imponía sobre las demás.

Un mismo concepto podía tener diferentes palabras:
señor / señore
omne / home / hombre
dizir / dezir
cabdiello / caudillo





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