domingo, 22 de noviembre de 2009

Mi recuperación tras atropello de moto



El accidente no ha podido detener a este autor.

Una vez más en la sala de rayos X.
Cronología del periodo de mi recuperación tras un mes y cuatro días del atropello.
Sin duda, este accidente ha truncado todo aquello en lo que me estaba desarrollando, tanto académicamente como laboralmente. Ahora valoro mucho más la salud que nos permite realizar todo sin obstáculos. Les agradezco a todos los que me han apoyado, en primer lugar a mi familia y a todos mediante sus visitas a mi casa, sus llamadas, sus correos electrónicos, sus mensajes de texto, las cartas de mis alumnos; a los profesores quienes me están reemplazando…Dedicaré un artículo a todos los que me han apoyado, es lo mínimo que puedo hacer como reconocimiento. Esta noble actitud de apoyo sincero ha logrado sopesar esta dolorosa y preocupante situación que atravieso junto con mi familia. Eso demuestra un espíritu solidario y una gran calidad humana. Como dicen mis padres, solo en la ayuda para con la recuperación de la enfermedad de alguien, se conoce a las verdaderas personas que no han perdido su humanidad.
Después del accidente, el lunes 19, vistas las radiografías, el traumatólogo me diagnosticó fractura del tobillo izquierdo y decidió la operación con platina y tornillos o clavos fijadores de hueso por un año. Lo cual implicaba un descanso médico de seis meses como mínimo.
El martes 20, por falta de cobertura del SOAT AFOCAT del chofer que me atropelló, me tuve que trasladar al hospital Hipólito Unanue en el Agustino. En este nosocomio, otro doctor traumatólogo, requirió nuevas placas de rayos x de las zonas afectadas por el choque: tórax y piernas. Diagnosticó lo mismo, pero planteó dos opciones de recuperación:
-La primera es el enyesamiento (con cierto riesgo posterior de hinchazón del tobillo, pero con más rapidez para poder caminar: uno o dos meses)
-La segunda es la operación.
Elegí la primera opción por ser más rápida dado que tengo compromisos laborales y de estudios que cumplir. Sin embargo, la aplicación del yeso se ha pospuesto hasta la cicatrización de la herida presente en la pierna izquierda. Solo se aplicó yeso parcial en la parte posterior de la pierna, es decir, en la pantorrilla y el pie izquierdos. Luego se vendó para generar estabilidad y así no agravar la fractura. A este yeso parcial se le llama férula. Se solicitó descanso absoluto en cama y pierna izquierda levantada, no silla de ruedas, no muletas por ocasionar presión en la herida y fractura.
PRIMER TRATAMIENTO
En la primera semana, el primer tratamiento del doctor del hospital determinó que se me administrara siete pastillas diarias por siete días: tres de dicloxacilina y cuatro de ibuprofeno; sí, cada día.
SEGUNDO TRATAMIENTO
Martes 27. Es la segunda semana, la herida no presenta mejoría, la hinchazón de la pierna izquierda se ha acrecentado, los dolores en el tórax son constantes.
Solo la pierna derecha presenta cicatrices adecuadas para las heridas producidas.
El doctor, tras examinar la herida con rostro preocupado, determina infección, ya que las pastillas han sido poco efectivas. Decide cambiar el primer tratamiento por unas pastillas de efecto mayor. Veinte pastillas Ponaris, una cada 12 horas por ser “fuertes” y que solo ingiera las pastillas contra el dolor cuando sean necesarias. Me cita para el martes 3.
TERCER TRATAMIENTO
Jueves 29.
Dada la situación de ineficacia médica en el hospital, decido recurrir al tratamiento particular. Fui a una clínica cercana a mi domicilio. Me acompañó mi hermano Renzo, el pobre estaba de cumpleaños, sus 15 abriles, y me tuvo que acompañar hasta las 9 P.M.
El traumatólogo de la clínica se preocupó porque la herida presenta infección debido a que las pastillas han sido "muy suaves" y le dije que en el hospital ya me habían cambiado la dicloxacilina de 500 por la costosa Ponaris. Me dijo que las pastillas Ponaris son muy buenas y que ese nuevo tratamiento está bien, pero dada la situación de la herida, me recetó algo de rápida acción: 6 inyecciones de gentamicina.
También requirieron radiografías de ambas piernas. En 10 minutos me las entregaron, volví al consultorio del doctor, que estaba en el cuarto piso y rayos x estaba en el primero, así que estuvimos sube y baja por ascensor y en silla de ruedas empujado por mi hermano Renzo.
Viendo las radiografías, el doctor me explicó que no será necesaria la operación, la pierna derecha está bien y la izquierda sí presenta fractura del peroné en el maléolo; será necesario el yeso, pero no podrá enyesar toda la pierna porque la herida que tengo no está cicatrizada, en cambio, está desarrollando infección y las bacterias podrían llegar a la fractura y eso sería muy grave.
Debo seguir el tratamiento y, contra el dolor, el doctor me recetó diez pastillas llamadas triolat.
Me pidió que esté acostado con la pierna en alto y que no pise nunca con el pie izquierdo.
CUARTO TRATAMIENTO
El lunes 2 de noviembre. La herida luce una costra con perímetro muy enrojecido y piel muy caliente. La enfermera a domicilio que me aplicó las inyecciones queda extrañada y aplica hielo sobre la caliente herida cada diez minutos.
Martes 3 de noviembre. El doctor ve que la infección no se ha detenido por lo que me receta 34 pastillas por siete días de otras pastillas llamadas ciprofloxacino de 500 mg y clindamicina de 300 mg. Tanto medicamento ha afectado ya mi estómago, pues presento dolor y frecuentes evacuaciones líquidas. No me queda más que esperar hasta el otro martes para ver cómo sigue la herida, ojalá que se haya detenido la infección.
Martes 10. Estoy en el hospital apoyado por mi hermano Alex. El doctor revisa la herida y determina que la infección se ha aminorado y presagia una fecha de mejoría: aproximadamente, fines de noviembre. Debo seguir con reposo y trasladarme en silla de ruedas.
Martes 17. Falta un día para el cumplimiento de un mes tras el accidente. He sido llevado en la movilidad de mi primo Fernando, como cada martes, junto con mis primos Katherine y Eduardo. Mi hermano Mario me acompaña en el hospital. El doctor me ha entregado las radiografías de mis pulmones y confirma que no halla algo anómalo, lo cual descarta el diagnóstico anterior de una clínica en la que se me advirtió de un principio de neumonía o pleuritis (también llamada pleuresía que es la inflamación de la pleura o membrana que recubre los pulmones). Respecto a mi pierna izquierda, decide retirar la férula (tablilla flexible y resistente que se emplea en el tratamiento de las fracturas) que me acompañó un mes. Esto debido a que considera que la fractura debe haberse atenuado tras un mes y la inmovilización del tobillo ya no es tan necesaria.
Sin embargo, me deriva a Rayos X para dos radiografías de la zona fracturada y determinar el grado real de mejora. Estos resultados me serán dichos el próximo martes 24.
Finalmente, me recomienda que camine poco lentamente para así ir ejercitando los músculos y tendones.
Estas son buenas noticias; empieza el momento de la recuperación para empezar a caminar.

3 comentarios:

Johana dijo...

Profe que bueno que ya esta recuperandose(yo le mando mucha buena vibra y muchas energías), me imagino que debe estar loquito por empezar a enseñar y obviamnte sus alumnos con muchas ganas de volverlo a ver y a que vuelva a dictar tan excelentes clases como solo usted las sabe dar ,cuídese muchísimo profe y siga al pie de la letra las indicaciones del doctor eh!! :) .
--->Una ex alumna de ADUNI

Anónimo dijo...

Hola
profesor, nosotros en La Merced estamos felices de volverlo a ver, Johana tiene razon sus clases son inigualables; a pesar que a veces lo hagamos renegar lo queremos muxo, cuidese mucho, no haga mucho esfuerzo, esperamos verlo en el verano.
ATTE:Ivonne Peña(Argos 2009)

Anónimo dijo...

Hola
profesor
decidí entrar,por fin a su blog,despues de tantos intentos truncados por fin lo encuentro quise dejarle un mensaje saludandolo,queria decirle que sus clases son bonitas,y espero que gracias a sus enseñanzas logre mis objetivos,gracias por todo profesor orlando.

cuidece.